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1 de agosto - Santo Serafín de Sarov

28 de Julio de 2010

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San Serafín nació en el año 1759, con el nombre de Prójor Moshnin en la ciudad Kursk en una familia de comerciantes. Cuando tenia 10 años se enfermó gravemente y en un sueño se le apareció la Madre de Dios, que prometió sanarlo. Pocos días después en Kursk se hizo una procesión con el icono milagroso de Nuestra Señora de Kursk. Debido al mal tiempo la procesión tomó un camino más corto que pasaba cerca de la casa de los Moshnin. Después de que la madre de Prójor haya apoyado el icono sobre la cabeza de su hijo enfermo, éste se empezó a curar rápidamente. Durante su adolescencia, el muchacho tenía que ayudar a sus padres en el negocio, pero el comercio no lo atraía. Al joven le gustaba leer vidas de santos, ir a la iglesia y orar en soledad.
A 18 años Prójor decidió hacerse monje. Su madre lo bendijo con un gran crucifijo de bronce, que el santo empezó a llevar siempre sobre su hábito. San Serafín entró en el convento de Sarov como novicio.
Desde su primer día en el convento, su vida se destacó por una extraordinaria moderación en la comida y en el sueño. Esto constituyó una característica de toda su vida. Comía poco y sólo una vez por día. Los miércoles y los viernes directamente se abstenía de comer. Después de pedirle la bendición a su starez, empezó a irse a menudo al bosque para orar y pensar en Dios. Poco después se enfermó gravemente de nuevo y por tres años tuvo que permanecer acostado la mayor parte del tiempo.
Y de nuevo lo sanó la Santísima Virgen María, Quien se le apareció, acompañada de algunos santos. Luego Ella señaló al enfermo y le dijo al apóstol Juan el Teólogo: “Este es de nuestra especie.” Luego tocó con Su cetro el costado del enfermo y lo sanó.
Su consagración monástica, con el nombre de Serafín, tuvo lugar en el año 1786 (a los 27 años). El nombre Serafín en hebreo significa “ardiente, lleno de fuego.” Poco después fue consagrado como hierodiácono (diácono monje). El justificaba su nombre con sus ardientes oraciones y pasaba todo el tiempo (salvo mínimos descansos) en el templo. Durante estos esfuerzos de oraciones y servicios religiosos, san Serafín fue honrado de ver a ángeles, que cantaban y cooficiaban en el templo. Un Jueves Santo, durante la Liturgia él contempló al Mismo Señor Jesucristo en la forma de Hijo de Hombre, Quien entraba en el templo junto con huestes celestiales y bendecía a los fieles que oraban. Paralizado por esta visión el santo no pudo hablar por mucho tiempo.
En el año 1793, san Serafín fue consagrado hieromonje (monje sacerdote) y por el transcurso de un año ofició Misa y tomó la Comunión todos los días. Luego san Serafín comenzó a alejarse a su “lejano desierto,” en la profundidad del bosque, a 5 kilómetros del monasterio de Sarov. Llegó ahí a un gran perfeccionamiento espiritual. Animales salvajes como osos, liebres, lobos, zorros y otros venían a la morada del ermitaño. Una monja anciana, Matrona Pleshcheev del monasterio de Diveevo, vio personalmente como san Serafín alimentaba con sus manos a un oso que se le acercó. “El rostro del starez en aquel momento era luminoso y radiante como el de un Angel” - contaba ella. Mientras vivía en su ermita del bosque, san Serafín fue duramente atacado por unos ladrones. Siendo físicamente fuerte y con un hacha en las manos, san Serafín no se defendió. Ellos reclamaban dinero, pero él puso su hacha en la tierra, cruzó los brazos sobre su pecho y se entregó mansamente. Ellos lo empezaron a golpear en la cabeza con la madera de su propia hacha hasta que la sangre empezó a correr de su boca y oídos y cayó desmayado. Ellos continuaron golpeándolo con un tronco, lo pisaban y lo arrastraban por el suelo. El único tesoro que los bandidos encontraron en su celda era el icono de Nuestra Señora del Enternecimiento (Umilenie), ante el cual él siempre oraba. Cuando estos malhechores fueron prendidos y juzgados, el santo intercedió por ellos ante el juez. Después de los golpes recibidos, san Serafín quedó encorvado para toda su vida.
Poco después san Serafín comenzó un período en el que empezó a pasar los días rezando sobre una piedra cerca de su ermita y las noches en lo espeso del bosque. Él rezaba casi sin interrupción con los brazos levantados hacia el cielo. Esta hazaña espiritual la llevó a cabo por mil días.
Al final de su vida, tras una visión especial de la Madre de Dios, san Serafín asumió la tarea de ser starez y empezó a atender a todos los que venían buscando su consejo y dirección espiritual. Miles de visitantes de diferentes clases sociales venían a verlo y él los enriquecía con sus tesoros espirituales adquiridos durante muchos años de trabajo. Todos lo veían alegre, manso, cordial, meditabundo y con el alma abierta. A la gente le decía, a modo de saludo, “Alegría mía.” A muchos aconsejaba: “Busca lograr tener el espíritu en paz y miles se salvarán a tu alrededor.” Saludaba a todos sus visitantes, inclinándose hasta el suelo, los bendecía y les besaba las manos. No hacía falta contarle las preocupaciones pues el starez sabía lo que cada persona tenía en su alma. También decía: “Ser alegre no es un pecado, pues la alegría aleja el cansancio, que causa el desaliento, y esto es lo peor.”
A un monje le decía una vez: “Si tú supieras que alegría, que dulzura espera al alma del justo en el cielo, aceptarías todas las penas, las persecuciones y las calumnias agradecido. Hasta si esta misma celda estuviera llena de gusanos y estos comieran nuestro cuerpo durante toda la vida, uno debería aceptar todo esto con ganas, para no ser privado de la alegría celestial que preparó Dios para los que Lo aman.”
Motovilov, un discípulo cercano y venerador de san Serafín, fue testigo de la milagrosa transfiguración de su rostro. Esto pasó en el bosque durante el sombrío invierno. Era un día nublado, Motovilov estaba sentado sobre un tronco y san Serafín se encontraba frente a él en cuclillas y hablaba sobre el sentido de la vida cristiana y explicaba para que vivimos nosotros, los cristianos, en la tierra:
“Es necesario, que el Espíritu Santo entre en el corazón. Todo lo bueno que hacemos por Cristo nos da el Espíritu Santo, pero sobre todo la oración, que está siempre a nuestro alcance.”
“Padre - le contestó Motovilov - ¿cómo puedo ver yo la Gracia del Espíritu Santo y saber si está conmigo o no?” San Serafín le dio ejemplos de la vida de santos y apóstoles, pero Motovilov seguía sin entender. Entonces el starez lo tomó fuerte del hombro y le dijo: “Ambos estamos ahora en el Espíritu de Dios.” Motovilov sintió como que se le abrieron los ojos y vio que el rostro del santo era más luminoso que el sol. En su corazón Motovilov sentía alegría y silencio, su cuerpo percibía un calor como si fuera verano y alrededor de ambos se sentía un perfume agradable. Motovilov se asustó por este cambio milagroso, principalmente por la luminosidad del rostro del Santo. Pero san Serafín le dijo: “No tema, padre, Usted no podría ni siquiera verme, de no estar también en la plenitud del Espíritu Santo. Agradézcale al Señor por Su benevolencia hacia nosotros.”
Así Motovilov entendió con su mente y corazón lo que significa el descenso del Espíritu Santo y como trasforma El a un hombre.
La Iglesia recuerda a San Serafín el 15 de enero y 1 de agosto.

La fiesta de nuestra parroquia

28 de Julio de 2010

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La escena de la Anunciación se encuentra en el Evangelio de Lucas (1,26-38). El arcángel Gabriel se le apareció a la Virgen Maria y le trajo la buena noticia. “María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso, el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios”. La Anunciación y la Inmaculada Concepción son acontecimientos tan extraordinarios, que muchos tratados se han dedicado a ellos. En el curso de los siglos también se ha desarrollado la iconografía de la Anunciación. La iconografía no preve una narración detallada. La imagen transmite solamente la esencia del acontecimiento llamada con una sola palabra: Anunciación.
Una de las imágenes más antiguas de la Anunciación es el icono conocido como “la Anunciación de Ustiug”, pintado en la primera mitad del siglo XII en Novgorod.
«La Anunciación de Ustiug» es uno de las variantes más concisas de esta imagen. En ella no hay detalles secundarios. El arcángel Gabriel se dirige a la Virgen Maria. Su actitud es estática y equilibrada. Del final del manto (echado sobre los hombros) pende una pequeña piedra, y los bien definidos pliegues verticales refuerzan la expresión de paz. Maria, vestida con un omophorion (túnica) de color rojo vino y un manto (chiton) de color azul oscuro, escucha al arcángel. Su expresión expresa el consentimiento. La Anunciación ha sorprendido a la Virgen Maria durante el trabajo: en la mano izquierda sostiene un ovillo de lana, cuyo hilo cuelga de la mano derecha. Con la mano cubre amorosamente la pequeña figura transparente del Niño, que aparece sobre el fondo oscuro: ¡estamos viendo la misma Encarnación de Dios! Sobre el arcángel y la Virgen, en un semicírculo azul, aparece en un trono rojo el “Anciano de los tiempos”, la imagen con la que Dios se le aparece al profeta Daniel en una de sus visiones (Dan 7,9). De la mano con la que bendice se despliega hacia el Virgen Maria un sutil rayo azul. En la antigua Rus, otra iconografía de la Anunciación, llena de dinámica y movimiento, gozó de una popularidad aún mayor. El arcángel se dirige a la Virgen en un impulso impetuoso. Los dedos de su mano derecha, dirigidos hacia Maria, están representadas en el gesto de bendecir. Casi oímos la voz del arcángel: “¡Llena de gracia! ¡El Señor está contigo!”. Por la sorpresa, Maria se sobresalta bruscamente, perdiendo el huso. Su expresión manifiesta a la vez miedo, sorpresa, atención y, por último, aceptación de la buena noticia. Del cielo, como un rayo, desciende sobre la Virgen el Espíritu Santo en forma de paloma. El gran misterio de la Inmaculada Concepción se realiza delante de nuestros ojos.
La actitud del Virgen Maria, el color de sus vestidos y el de los edificios, los moldes quebrados de la arquitectura expresan claramente el drama del acontecimiento milagroso. El edificio representado al fondo muestra que la acción ocurre en casa, en la habitación. Y la Virgen misma se convierte en la morada que lleva a Dios: se inicia la encarnación de Dios en forma humana. Confrontemos ahora con los iconos rusos el fresco de la Anunciación de la Iglesia de San Francisco de Arezzo, realizado por el pintor italiano Piero della Francesca (alrededor de 1420-1492). El ángel que lleva la buena noticia se le aparece a la Virgen delante de la casa. Por la forma en que fue representada, esta casa provocó la admiración de los contemporáneos: proporciones bellísimas, arquitectura grandiosa, luminosidad de la perspectiva. El espacio representado sobre la superficie de la pared de la iglesia es muy parecido a un verdadero espacio tridimensional. Dios Padre, bajado hasta el nivel “del segundo piso” de la casa, cubre a la Virgen con su sombra. El colorido del fresco es muy rico, el conjunto de los colores suscita un fuerte efecto emocional. La Anunciación está representada de forma tan realista que parece un hecho casi cotidiano, terrenal. Lo que no es representable, lo que sólo se puede representar con símbolos, aquí está realizado con osadía. Se representa nada menos que a aquel “que nadie ha visto nunca…”. Piero della Franscesca es un gran pintor del alto Renacimiento, un brillante maestro del arte realista europeo. Un arte que ha aprendido a “acercar a la tierra” también lo que es celeste, y se ha atrevido a representarlo. No tenemos que pensar, sin embargo, que la cultura y el arte europeo de aquel tiempo sean “inferiores” o “peores” que la cultura y el arte ruso. Son culturas diferentes.

Memoria eterna.

18 de Enero de 2010

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El 17 de enero 2010 ha muerto el sacerdote de la iglesia Búlgara en Barcelona, padre Juan Bonev. Memoria eterna.

FELIZ NAVIDAD! BON NADAL!

6 de Enero de 2010

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Mensaje de Navidad de patriarca de Moscou Cyril (en frances)

Mensaje de Navidad del arzobispo de Corsún Innocenty (en frances)

Visita del Arzobispo de Corsún a Barcelona

12 de Diciembre de 2009

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Durante el último día de su estancia en Barcelona, el arzobispo Inocencio de Corsún celebró la Sagrada Liturgia en el templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Barcelona. Después de la liturgia, en su homilía, afirmó que la comunidad de feligreses de Barcelona va creciendo y recordó que todos los ortodoxos que viven lejos de su país deben recordar y honorar sus tradiciones, su cultura y su fe.
Durante la bebida del te, que siempre tiene lugar después de la escuela de actividades de cada domingo, los asistentes tuvieron la posibilidad de dialogar personalmente con el arzobispo

Visita a Girona.

12 de Diciembre de 2009

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Hace aproximadamente un año, en la ciudad de Girona, a iniciativa de los parroquianos, se organizaron unas misas ortodoxas. Con una frecuencia de dos veces al mes, la misa es oficiada por el arcipreste Georgui. El pasado día 20 de noviembre en la ciudad de Girona ofició la Sagrada Liturgia el arzobispo Inocencio.

Reunión entre el arzobispo Inocencio y el cardenal de la ciudad de Barcelona.

12 de Diciembre de 2009

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El día 19 de noviembre, por la tarde, tuvo lugar un encuentro entre el arzobispo Inocencio de Corsún y el cardenal de la ciudad de Barcelona Lluís Martínez Sistach. Monseñor Inocencio agradeció al cardenal su ayuda prestada a la parroquia ortodoxa rusa de Barcelona.

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Previamente al encuentro con el cardenal, el arzobispo Inocencio visitó el templo de la Catedral de Barcelona, donde hizo una reverencia ante las reliquias de Santa Eulalia mártir.

¡Bienvenido!

4 de Junio de 2009

Bienvenido a la página web de la Parroquia de la Anunciacion de la Santisima Madre de Dios en Barcelona, Iglesia Ortodoxa Rusa, Patriarcado de Moscu, Diocese de Korsun.

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