
Durante el último día de su estancia en Barcelona, el arzobispo Inocencio de Corsún celebró la Sagrada Liturgia en el templo de la Iglesia Ortodoxa Rusa de Barcelona. Después de la liturgia, en su homilía, afirmó que la comunidad de feligreses de Barcelona va creciendo y recordó que todos los ortodoxos que viven lejos de su país deben recordar y honorar sus tradiciones, su cultura y su fe.
Durante la bebida del te, que siempre tiene lugar después de la escuela de actividades de cada domingo, los asistentes tuvieron la posibilidad de dialogar personalmente con el arzobispo